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ROMPIENDO LOS ESTEREOTIPOS FEMENINOS EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Los medios de comunicación, debido a su vasta diversidad de contenidos y canales de alcance, logran a través de diferentes estrategias un impacto en la población que recibe el mensaje. Los medios de comunicación de masas juegan un papel de introyección, integración e invisibilización de  roles, valores, normas y símbolos. Además, son considerados un importante instrumento para la socialización y la transmisión de ideas, ya que muestran pautas de comportamiento de  forma consciente o inconsciente, que se convierten generalmente, en modelos de referencia  para la sociedad. De forma inevitable acaban creando una “realidad” que afecta nuestra  visión del mundo y su comprensión. Los mensajes transmitidos tienen tal impacto, que generalmente son desapercibidos, de tal forma que los medios aprovechan dicha situación para perpetrar una imagen y modelo de comportamiento, ordinariamente estereotipado de lo que en realidad es, en este caso la mujer, invisibilizando sus capacidades y habilidades.

En la actualidad, sería casi imposible imaginarnos una sociedad sin la presencia material o digital de los medios de comunicación, pues ellos directa o indirectamente están configurando el entorno. Así, los medios modelan imágenes en torno a la alimentación, ropa, automóviles,  juegos, juguetes y todo tipo de cuestiones materiales que nos rodean, pero también acerca de la sexualidad, la salud, el medio ambiente, la económica, las relaciones familiares, sociales, la cultura y también, sobre la imagen de las mujeres y de los hombres.

 

En esta creación de imágenes se sobresalta el deber ser, donde se crean, reiteran y reproducen indiscriminadamente estereotipos (atribuciones sociales sobre una persona por causa de su pertenencia a un grupo determinado o sobre el propio grupo), mostrando mensajes claros y evidentes, pero también algunos casi invisibles, en imágenes visuales y hasta en la creación de "imágenes mentales" a través de determinadas construcciones lingüísticas. Con cientos de combinaciones posibles, los medios de comunicación marcan pautas de comportamiento para las mujeres, transmitiendo desigualdad respecto al hombre.

Son muy significativos, los adjetivos dedicados a estereotipar en dos campos diferentes a mujeres y hombres. Suavidad frente a energía, sociabilidad frente a dominancia, sensibilidad frente a dureza... está claro que las mujeres aparecen como más pacíficas, sumisas, seductoras, sensibles que los hombres (Loscertales, 2007).

 

Esta imagen de la mujer, recreada constantemente en medios televisivos y digitales, reproduce ideas, apreciaciones y consideraciones sesgadas, limitadas y mitificadas  sobre las mujeres en general. Tratan  de hacer una imagen confusa y poco clara entre el aspecto biológico de las mujeres y el  social, entre los aspectos del sexo y del género, dando con ello la reiteración de los estereotipos. Entre ellos está el que refleja una clasificación de espacios sociales, resulta habitual que encontremos a la mujer reflejada y asociada a espacios, eminentemente privados, relacionados con el ámbito doméstico y al hombre en lugares que tienen que ver más con el espacio público.

Así como en la división de los espacios sociales, la creación de pautas de conducta son recreadas e impuestas en diferentes medios, en el visual a través de noticieros, programas de contenido, telenovelas, dibujos animados, series, reallity show’s, películas, y por supuesto la publicidad, etc., en medios auditivos a través de programas radiofónicos, música y otros recursos; en medios impresos a través de periódicos, revistas, libros, cómics, folletería, publicidad impresa, etc; y, en medios digitales tales como redes sociales, sitios web, blogs y varios más. En todos estos medios, la imagen de la mujer aparece bajo tres posturas (estereotipos): a) reproduciendo actitudes sumisas, calladas, reprimidas, violentadas y/o discriminadas, b) actuando como mujeres cosificadas, convertidas en objetos sexuales al uso y desuso de otros hombres o mujeres y, c) combinación de las dos anteriores. En todas ellas, las mujeres han quedado fragmentadas en su integridad, violentadas en su dignidad y cosificadas en su corporalidad.

 

De manera general y con la intención de tener un análisis complejo, se puede analizar la situación de la mujer en los medios de comunicación de dos formas: por el mensaje-lenguaje y por la imagen.

En cuanto al mensaje-lenguaje podemos decir que el lenguaje es la forma de comunicación entre las personas y al mismo tiempo, el dispositivo utilizado para representar la realidad. Los medios de comunicación tienen la posibilidad de poder influir en esta cuestión porque son instrumentos que sirven para ir construyendo una sociedad interpretada por ellos. En el uso del lenguaje, se marca  el sexismo y la discriminación, encontrando el uso generalizado del género masculino, en lugar del neutro, y que sólo se utilice el femenino para recalcar una situación. Por ejemplo, utilizar más a menudo términos como “los ciudadanos”, en lugar de “la ciudadanía” o “la población”. A veces la justificación evidentemente basada en estereotipos, es de la de no tener que repetir ambos géneros, pero la cuestión es que si se tratará de ahorrar palabras tendrían que ocupar el lenguaje incluyente, no sexista, neutro, cuestión que generalmente  no sucede y por tanto se utiliza el género masculino para designar ambos sexos.

No siendo suficiente con el mensaje-lenguaje, el aspecto de la imagen abre más brechas para seguir violentando la integridad de las mujeres. Así, en el aspecto de la imagen corporal de la mujer, se les presenta como simples objetos de belleza. Otras veces, la mayoría de ellas, cuando la mujer aparece en imágenes, lo hace representado a ciertos estereotipos como en el papel de seductora, aludiendo a conceptos relacionados con la belleza, el erotismo, y la provocación, o como contundentemente tentadora. En definitiva, en este proceso las mujeres (sujetas) se convierten en objetos o cosas, limitándolas solo a la parte sexual.

 

Hemos analizado solo algunos aspectos de la situación de la mujer en su representación en los medios de comunicación, desde el mensaje-lenguaje y desde la imagen. Son muchas las posibilidades desde donde podríamos analizar la violencia de género que atenta contra las mujeres en los medios de comunicación, cientos de expresiones misóginas, machistas, discriminatorias y cosificadoras, todas ellas intencionales, todas ellas con el objetivo de determinar y reproducir un rol, el tradicional y para perpetrar la desigualdad.

Si pudiéramos definir en 5 puntos la representación de lo femenino en los medios tendríamos que puntualizar:

 

1. La sexualización de los contenidos y la publicidad

2. Invisibilidad de las mujeres en temas y espacios donde se discute o habla acerca de temas de economía, poder, política y liderazgo

3. La aparición protagónica de las mujeres en los medios en temas de ocio, espectáculos, alimentación y hogar, o bien como víctima de violencia

4. Escasa participación de la mujer en la producción de los contenidos, es decir generalmente quien determina y produce los contenidos, capsulas e información dentro de los medios son hombres

5. Ausencia de la representación de la mujer en los medios de comunicación que no sea desde el ámbito privado

 

Esta representación violenta y estereotipada no es ajena a la que se presenta en otras partes del mundo, por lo que incluso en la agenda internacional ha sido un tema de importante relevancia. En la declaración de Beijing (Pekín), se hizo una llamada a las y los propietarios de los medios y a las y los profesionales que trabajan en ellos para que desarrollasen medidas y adoptasen códigos o líneas de actuación que promovieran una retrato justo y preciso de las mujeres. (Gimeno Nogués, 2007).

Entendiendo esta situación y problemática, es importante dedicar un espacio al como comenzar con la creación de contenidos desde la perspectiva de género y los derechos humanos, con respeto a la igualdad, la libertad y con visión incluyente, garantizando con esto una sociedad plural y libre de violencias.

 

Es necesario reflejar el mundo actual pero no fragmentado ni tendiente a la discriminación y violencia basada en el género. Lo primero será repensar el “ser mujer” y poder reflejarlo desde la complejidad que implica el serlo, sin enraizarse en estereotipos tradicionales ni en la cosificación, sino más bien, con apego a la pluralidad de mujeres en el mundo, en su actuar activo por una sociedad igualitaria, desde cualquier ámbito, público o privado. Hay que eliminar el concepto tradicional y homogéneo en la que se le considera como una entidad fragmentada (filosófica, cultural, psicológica). No existe “la mujer”, existen “las mujeres” muchas y totalmente diferenciadas. Con una serie de rasgos comunes de tipo biológico pero personas individuales únicas y distintas en su desarrollo vital.

Es necesario reflejar también que las mujeres tienen presencia en la cultura, la educación, la política, la economía y las diversas esferas de la vida pública. Esta realidad no puede seguir siendo minimizada, mucho menos  negada; debe apegarse a que estadísticamente las mujeres se han incorporado al campo laboral y toman decisiones con independencia y autonomía, son autoras de su vida y reflejan liderazgo en sus espacios. Es preciso integrar la imagen de la mujer en toda su rica complejidad que participa en todos los espacios de la vida.

Ya mencionamos que son muchos los obstáculos que aún persisten, sin embargo  para construir una sociedad incluyente que refleje las potencialidades de toda persona, es fundamental visualizar e impulsar acciones hacia la igualdad de género y social entre mujeres y hombres, evitando la existencia de discriminaciones. Es momento de dar un giro hacia la construcción de una imagen nueva, rica, renovada y profunda de las mujeres, de su presencia. Presencia que aunque nunca faltó en épocas pasadas, hoy está en la punta de lanza de la actualidad porque las mujeres al cambiar sus formas de vida y su dinámica ante la cultura, la familia y el trabajo contribuyen (desde siempre) al cambio social e incluso lo determinan con la fuerza de su propio cambio. Y en relación con los procesos de cambio y progreso social, se percibe una nueva faceta en el papel que juegan las mujeres. Hay ya que ir cambiando la imagen estereotipada y sexual de las mujeres, por algo apegado a la realidad y a los cambios que han vivido las mujeres, ya que a través de su propia dinámica de cambio, las mujeres contribuyen y favorecen la renovación social. Los roles sociales de las mujeres están cambiando velozmente y darán mejores oportunidades tanto a las mujeres como a los hombres. Aunque todavía no son muy abundantes, se ven ya cambios muy interesantes en la publicidad y las reglamentaciones laborales en el campo de la comunicación, tales como el contenido de noticieros, las campañas educativas reflejando la necesidad de no estereotipar, o bien, las imágenes mostradas en el presente artículo (Loscertales, 2009).

En cuanto a la publicidad, ofrece modelos culturales y que el hecho que éstos sean masivos, no quiere decir que sean siempre correctos desde la perspectiva de género. Algunos contenidos publicitarios son positivos y adecuados, pero en otros casos no es así y aparecen estereotipos distorsionadores y generadores de prejuicios. Las personas que trabajen como profesionales de la publicidad han de ser conscientes de este problema y prestar atención a la aparición de estereotipos en el mensaje publicitario, ya sea en la forma como en el contenido.

 

En definitiva, una de las principales herramientas para generar estos cambios tan necesarios es  preguntarnos ¿Qué se  dice de las mujeres cuando aparecen en un anuncio? Si la respuesta, no resulta tendiente al reconocimiento de los derechos de las mujeres o por el contrario, la estereotipan, podremos reconocer una publicidad discriminatoria y violenta.

No se trata de girar la cabeza y dar la espalda a los contenidos en los medios de comunicación y publicidad que reproduzcan aun estereotipos de género, sino más bien optar por mirarlos con una visión de género, con una mirada crítica y decidir frente a ellos. No podemos negar o minimizar la realidad, ya que si caemos en ello, finalmente estaremos dando pauta a su normalización, justificación y por tanto reproducción. Por tanto, hay que optar por dos posibilidades que en su conjunto brindan la oportunidad de mirar a la comunicación como algo que puede tender a la igualdad y la justicia:

a) Mirar los contenidos con perspectiva de género y rechazar los que marcan la violencia;

b) Contribuir al enriquecimiento de los medios, proponiendo nuevas alternativas tanto de medios masivos como de medios de menor alcance, así como promover el  cambio de los contenidos estereotipados.

Partiendo de acciones y alternativas como las anteriores podremos construir entonces medios más equitativos y menos encasilladores y limitantes. Es importante recalcar algunos puntos que en conjunto tienden a eliminar los estereotipos sexistas en el entorno mediático en particular y en la sociedad en general (Mateos de Cabo, 2007):

 

 Los medios deben ser incluyentes, mostrar la diversidad de opiniones, imágenes, posiciones y representaciones. Deben evitar la segmentación con el fin de prevenir la discriminación y la violencia. Mujeres y hombres, deben representarse diversos en su complejidad, pero adecuadamente desde la perspectiva de género y los derechos humanos.

 

 Fomentar y reforzar relaciones positivas entre las organizaciones y profesionales que trabajan en los medios de comunicación, estas relaciones serán un aspecto determinante para mejorar la imagen y el posicionamiento de las mujeres en ellos. En el caso de los medios impresos, podría ser interesante dedicar una sección específica destinada a la sensibilidad de género, o una revista que aborde esta temática. En cuanto a la televisión, realizar programas o debates televisivos, destinados a proporcionar información sobre los estereotipos de género.

 

 Conseguir que las noticias, reportajes e investigaciones realizados por las mujeres lleguen a los principales medios, y por lo tanto, influyan en las políticas relacionadas con las mujeres y el desarrollo.

 

 Creación de estrategias de capacitación y sensibilización sobre género para profesionales de los medios de comunicación con el fin de desalentar la información discriminatoria y la imagen, estereotipada y cosificada  de las mujeres.

 

 Fomentar el desarrollo de organismos, asociaciones, centros de información, etc., tanto nacionales como internacionales que ayuden al cambio social en cuanto a la igualdad de género y que tengan entre sus objetivos la observancia de los medios y la emisión de recomendaciones a quienes incurran en prácticas violentas contra mujeres y hombres en los diferentes canales de comunicación.

Como estas, las posibilidades son múltiples y en su complejidad nos darán como resultado cambios que tan necesarios son, tales como una educación libre de sexismos, medios de comunicación que reflejen realidades, no estereotipos, prevenir y eliminar el uso de los juegos y juguetes sexistas y violentos, igualdad educativa, laboral y social para mujeres y hombres y finalmente, una sociedad y cultura igualitaria, libre de violencia e incluyente. No se trata de eliminar los medios, sino de contribuirles imágenes y mensajes que reflejen las potencialidades de las mujeres y de los hombres, que no transgredan los derechos de nadie y que no generen violencia de ningún tipo.

Desde este reconocimiento de la importancia y relevancia que tienen los medios de comunicación, podemos definir que estos juegan y jugaran un papel fundamental  a la hora de transmitir una imagen de la mujer no estereotipada, y de ser motores de cambio  hacia una sociedad igualitaria y sin discriminación de género. Los medios deben representar de manera adecuada el pluralismo de imágenes y discursos que genera la sociedad. Por lo tanto, es importante que los contenidos de los medios respeten la pluralidad y la diversidad de opiniones, a favor de la igualdad y de la justicia de género, y que tanto mujeres como hombres estén  representados con apego a la igualdad y los derechos humanos.

 

A propósito de promover una sociedad equitativa y diversa, incluyente y sin violencia, este 14 de septiembre Día Latinoamericano de la Imagen de la Mujer en los Medios de Comunicación, en la Red Nacional de Refugios proponemos observar, escuchar y leer los medios con una mirada crítica, igualitaria y objetiva, así como optar por contenidos libres de sexismos y violencia… reconociendo que mujeres y hombres somos más allá de cualquier constructo social…somos personas con capacidades, habilidades y derechos

 

 

 

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