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MUTILACIÓN GENITAL FEMENINA, GRAVE ACTO DE VIOLENCIA

Informar es una acción que permite compartir conocimiento y saberes desde un enfoque social, por lo que con esta intención, la Red Nacional de Refugios expone en su espacio de reflexión un artículo emitido por la Organización Mundial de la Salud, en la que se describe y analiza el grave problema de la Mutilación Genital Femenina, las implicaciones y consecuencias sociales, físicas y económicas que contrae este grave atentado contra los derechos de las mujeres. El artículo es retomado del original con la intencionalidad de dejar pauta para la opinión y formar nuevas reflexiones.

 

La mutilación genital femenina1 está reconocida internacionalmente como una violación de los derechos humanos de las niñas y las mujeres que refleja una desigualdad entre los sexos sumamente arraigada. Como la mutilación genital femenina casi siempre se practica en menores, constituye también una violación de los derechos de las niñas. La mutilación genital femenina comprende todos los procedimientos que implican la resección parcial o total de los genitales externos femeninos u otras lesiones de los órganos genitales femeninos por razones no médicas.

Las familias, las comunidades y las culturas en las cuales se realiza la mutilación genital femenina tienen diferentes motivos para hacerlo. Una motivación principal es que se cree que la práctica garantiza que la niña acate normas sociales clave, como las relacionadas con la restricción de la actividad sexual, la feminidad, la respetabilidad y la madurez.

 

La mutilación genital femenina es diferente de la mayoría de las formas de violencia contra las niñas y las mujeres porque, en los casos de mutilación, son mujeres no solo las víctimas sino también las personas involucradas en la perpetración de ese acto. Las parientes de la niña suelen ser las responsables de organizar la mutilación genital femenina, que a su vez suele ser realizada por “circuncisoras” tradicionales. La mutilación genital femenina es también practicada cada vez más por hombres y mujeres que prestan servicios de salud. Esta característica muestra que tanto mujeres como hombres pueden ser cómplices en el reforzamiento de normas y prácticas relacionadas con el género que apoyan la violencia contra la mujer.

 

La mutilación genital femenina también difiere de la mayoría de las otras formas de violencia contra la mujer en que, en las comunidades donde se practica, se lleva a cabo sistemáticamente en casi todas las niñas, por lo general menores de edad, y se promueve como una práctica cultural y una norma social sumamente valorada.

 

¿Cuán prevalente es la mutilación genital femenina?

 

Hay datos basados en la población sobre la prevalencia de mutilación genital femenina en todos los países africanos en los cuales se ha documentado esa práctica. Las estimaciones indican lo siguiente: entre 100 y 140 millones de niñas y mujeres en todo el mundo viven con las consecuencias de la mutilación genital femenina; cada año, aproximadamente 3,3 millones de niñas corren el riesgo de ser víctimas de mutilación genital femenina; y en los 28 países acerca de los cuales existen datos nacionales sobre la prevalencia (27 países de África y Yemen), más de 101 millones de niñas de 10 o más años de edad están viviendo con los efectos de la mutilación genital femenina. Se sabe que la mutilación genital femenina se practica en: 27 países de África y en Yemen, especialmente en las regiones orientales, nororientales y occidentales; en algunos países de Asia y el Oriente Medio; en inmigrantes provenientes de estos países dondequiera que vivan, incluidos Australia, Canadá, los Estados Unidos, Europa y Nueva Zelandia; y en unos pocos grupos de población en América Central y del Sur. En los 28 países de África y el Oriente Medio sobre los cuales se dispone de datos, la prevalencia nacional entre las mujeres de 15 o más años de edad varía entre 0,6% (Uganda, 2006) y 97,9% (Somalia, 2006). Hay algunas características regionales en la prevalencia de la mutilación genital femenina. Según las encuestas de demografía y salud realizadas durante el período de 1989-2002, en África nororiental (Egipto, Eritrea, Etiopía y norte de Sudán) se calculó que la prevalencia oscilaba entre 80% y 97%, mientras que en África oriental (Kenya y la República Unida de Tanzanía) se estimó que la prevalencia oscilaba entre 18% y 38%. Sin embargo, la prevalencia puede variar notablemente entre diferentes grupos étnicos dentro de un mismo país. La mutilación genital femenina ha sido documentada en varios países fuera de África, pero no se cuenta con datos sobre la prevalencia nacional. La mutilación genital femenina se clasifica según la extensión anatómica abarcada por el procedimiento y la prevalencia por tipo varía según el lugar y el grupo étnico. Un 90% de los casos de mutilación genital femenina incluyen clitoridectomía o escisión clitoridiana y alrededor de 10% infibulación, cuyas consecuencias negativas son sumamente graves.

 

También se ha estimado la prevalencia de mutilación genital femenina en comunidades que viven fuera de sus países natales. Como no se dispone de datos de encuestas nacionales de población efectuadas en los países de destino, los cálculos de la práctica de la mutilación genital femenina en grupos de inmigrantes se basan en la prevalencia documentada en el país de origen. Por ejemplo, se estima que en Gales e Inglaterra unas 66.000 mujeres han sido sometidas a mutilación genital femenina y unas 32.000 niñas menores de 15 años tienen altas probabilidades de haber sido víctimas del procedimiento o corren alto riesgo de serlo. En documentos del Parlamento Europeo se sugiere que más de medio millón de mujeres y niñas han sido sometidas o corren riesgo de ser sometidas a ese procedimiento en la Unión Europea; se piensa que las variaciones en las leyes y los enfoques aplicables a la mutilación genital femenina en la región están dando lugar a traslados transfronterizos de niñas para que se pueda llevar a cabo el procedimiento.

 

¿Cuáles son las consecuencias de la mutilación genital femenina?

 

Consecuencias para la salud

 

La mutilación genital femenina no aporta ningún beneficio para la salud. Consiste en la resección y el daño de tejido genital femenino normal y sano e interfiere con las funciones naturales del organismo de las niñas y las mujeres. Para realizar la mutilación genital femenina las “circuncisoras” tradicionales usan una variedad de herramientas, como hojas de afeitar y cuchillos, y generalmente no emplean anestésicos. Un 18% del total de mutilaciones genitales femeninas son practicadas por prestadores de servicios de salud que usan tijeras quirúrgicas y anestésicos. Todas las formas de mutilación genital femenina pueden causar hemorragias y dolor inmediatos y están asociadas con el riesgo de infección; el riesgo de complicaciones tanto inmediatas como a largo plazo aumenta con la magnitud de la ablación.

 

Las investigaciones sobre los efectos para la salud que tiene la mutilación genital femenina han progresado en los últimos años. Según un estudio de más de 28.000 embarazadas coordinado por la OMS en seis países africanos, las mujeres que habían sufrido una mutilación genital corrían un riesgo considerablemente mayor de tener complicaciones en el parto, necesitar una cesárea o padecer una hemorragia posparto, en comparación con las mujeres no sometidas a mutilación genital. Además, la tasa de mortalidad neonatal durante el nacimiento e inmediatamente después fue mayor si las madres habían sufrido mutilación genital, en comparación con las no sometidas a ese procedimiento. Los riesgos de complicaciones durante el parto y de mortalidad neonatal aumentan según la gravedad del tipo de mutilación genital femenina. Los problemas sexuales son también más comunes en las mujeres sometidas a mutilación genital: hay una probabilidad 1,5 veces mayor de que sufran dolor durante las relaciones sexuales y experimenten una satisfacción sexual considerablemente menor y es dos veces más probable que informen falta de deseo sexual.

Consecuencias sociales

 

Si bien hay pocos estudios rigurosos sobre las repercusiones sociales de la mutilación genital femenina, en algunas investigaciones se han identificado consecuencias negativas potenciales para las familias, las niñas y las mujeres en caso de abstención de dicha práctica. Esta se realiza en respuesta a convenciones sociales fuertes y está apoyada por normas sociales fundamentales; por lo tanto, no someterse a ella a menudo da como resultado acoso, exclusión de eventos comunales importantes y de las redes de apoyo, así como discriminación por sus pares. A menos que haya un acuerdo conjunto dentro de un grupo más grande, las personas y las familias probablemente consideren que los riesgos sociales son mayores que los riesgos de la mutilación genital femenina para la salud física y mental de las niñas. Incluso las restricciones jurídicas contra la mutilación genital femenina pueden ser consideradas menos importantes que las restricciones que puede imponer la comunidad por incumplimiento de la práctica.

 

Costos económicos

 

La mutilación genital femenina constituye una potencial carga financiera para los sistemas de salud. Un estudio basado en datos de seis países africanos descubrió que los costos asociados con el tratamiento médico de las complicaciones obstétricas resultantes de la mutilación genital femenina equivalían a 0,1%- 1% del gasto total del gobierno en las mujeres en edad fecunda. Se desconoce en gran medida el costo para las familias; en un estudio realizado en Nigeria se calculó que el costo de tratar las complicaciones posteriores a la mutilación genital femenina en un consultorio pediátrico era de US$ 120 por niña. En un estudio reciente efectuado en Gambia se descubrió que una de cada tres complicaciones ginecológicas por las cuales las mujeres buscaban asistencia era resultado directo de la mutilación genital femenina. En muchos casos se requirieron intervenciones quirúrgicas, lo cual indica que las complicaciones de las mutilaciones genitales femeninas representan un costo considerable para los servicios de ginecología.

¿Cuál es el mejor método para acabar con la mutilación genital femenina? Pocas intervenciones encaminadas a prevenir la mutilación genital femenina han sido sometidas a una evaluación sistemática de alta calidad; por lo tanto, se requieren investigaciones mucho más rigurosas (11,26). En una revisión sistemática realizada por Berg y Denison (2012) se encontró escasa evidencia de la eficacia de las intervenciones para prevenir la mutilación genital femenina. En esa revisión se destaca que los factores relacionados con la continuación o la suspensión de dicha práctica variaban según el contexto; sin embargo, los principales factores que la apoyaban eran la tradición, la religión y la preocupación por reducir el deseo sexual en las mujeres. En cambio, las complicaciones de salud y la falta de satisfacción sexual no favorecían el apoyo a la práctica. No obstante, hay una abundancia de evaluaciones de programas encaminados a combatir la mutilación genital femenina en muchos países y en estas se pueden encontrar orientaciones para definir prácticas adecuadas.

 

Si deseas conocer el artículo completo “Comprender y abordar la violencia contra las mujeres. Mutilación genital femenina” de la Organización Mundial de la Salud (2013). Revísalo en http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/98838/1/WHO_RHR_12.41_spa.pdf

 

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