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MUJERES Y MEDIO AMBIENTE

Aunque en primer momento parezca que hablar de mujeres y medio ambiente o la relación existente entre feminismo y ecologismo son distantes por su sola concepción ideológica, en realidad están llamados a enriquecerse mutuamente. Como han señalado conferencias mundiales de la ONU y ONGs, las mujeres se cuentan entre las primeras víctimas del deterioro medioambiental, pero también participan como protagonistas en la defensa, conservación y preservación de la Naturaleza. En razón de esto y del Día Mundial del Medio Ambiente, la Red Nacional de Refugios comparte dos reflexiones (de Ulrike Roehr y del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) acerca de la relación entre el género, la participación de las mujeres y el medio ambiente, ambos tratados como un asunto de justicia social y de género.

 

Mujeres y Desarrollo Sostenible

 

La justicia de género es un prerrequisito indispensable para que las políticas, medidas y mecanismos ambientales se lleven a cabo con éxito, y también para alcanzar el desarrollo sostenible.

 

Sabemos que:

 

• Las mujeres y los hombres no están involucrados hasta el mismo punto, ni de la misma forma, en los problemas ambientales;

• Sus esferas de responsabilidad, y también sus necesidades, difieren de acuerdo a la división tradicional del trabajo de acuerdo al género;

• La experiencia, habilidades y objetivos de las mujeres son diferentes de las de los hombres.

 

Pero, dado que las mujeres están infrarrepresentadas en los puestos de decisión, las decisiones se toman mayoritariamente desde una perspectiva masculina. No teniendo en cuenta que en la sociedad los hombres y las mujeres tienen diferentes roles y responsabilidades, los impactos de las medidas que acompañan a las políticas ambientales pueden afectar de diferente manera a las mujeres y a los hombres. Por lo tanto, la política ambiental está relacionada directamente con la justicia de género.

Aunque al menos existen algunos datos e investigaciones que validan los enunciados anteriores, hasta ahora, estos enfoques intelectuales y prácticos específicos de género y relativos a los temas ambientales han sido, en general, discutidos o no tomados en cuenta. Las áreas de experiencia específicas de las mujeres se pasan por alto y los estudios científicos existentes que examinan las relaciones de género que continúan siendo ignorados demasiado a menudo.

 

La mujer, el medio ambiente y el desarrollo sostenible: estableciendo los vínculos.

 

El mundo es uno solo para todos los seres humanos pero, en general, la vida de las mujeres es muy diferente a la de los hombres debido a pautas de socialización relacionadas con el género. En lo que respecta al medio ambiente, las mujeres de todo el mundo cumplen funciones claramente definidas: en la ordenación de la fauna y la flora de los bosques, las tierras áridas, los humedales y la agricultura; en la recolección de agua, combustible y forraje para uso doméstico y como fuente de ingresos, y en la vigilancia de las tierras y el agua. Al hacerlo aportan su tiempo, energía, aptitudes y visión personal al desarrollo de las familias y las comunidades. La vasta experiencia de las mujeres las convierte en una fuente invalorable de conocimientos y pericia en lo que respecta a la gestión del medio ambiente y las medidas ambientales apropiadas.

La mujer, el género y la igualdad – subsiste una amplia brecha. Si bien las contribuciones de la mujer al medio ambiente constituyen un incentivo para un análisis detallado de las cuestiones de género, existe también una perspectiva más amplia.

 

En un estudio reciente del Banco Mundial se llegó a la conclusión de que la igualdad de género es fundamental para la economía de los países. Y, como sostiene Aguilar (2002), el desarrollo sostenible no es posible si no existe equidad. En efecto, se trata de un requisito previo indispensable de cualquier medida que apunte a mejorar la calidad de vida de las personas. Esto significa que la igualdad y la equidad de género no son únicamente un aspecto de los derechos humanos fundamentales y la justicia social, sino también elementos esenciales y condiciones indispensables de la conservación del medio ambiente, el desarrollo sostenible y la seguridad humana.

La mujer, el género y la igualdad – subsiste una amplia brecha Si bien las contribuciones de la mujer al medio ambiente constituyen un incentivo para un análisis detallado de las cuestiones de género, existe también una perspectiva más amplia.

 

En un estudio reciente del Banco Mundial se llegó a la conclusión de que la igualdad de género es fundamental para la economía de los países. Y, como sostiene Aguilar (2002), el desarrollo sostenible no es posible si no existe equidad. En efecto, se trata de un requisito previo indispensable de cualquier medida que apunte a mejorar la calidad de vida de las personas. Esto significa que la igualdad y la equidad de género no son únicamente un aspecto de los derechos humanos fundamentales y la justicia social, sino también elementos esenciales y condiciones indispensables de la conservación del medio ambiente, el desarrollo sostenible y la seguridad humana.

 

Sin embargo, el reconocimiento de lo que las mujeres aportan a la supervivencia y el desarrollo sigue siendo limitado. En la mayoría de las sociedades del mundo actual, las estructuras y actitudes sociales discriminatorias, a nivel personal, comunitario e institucional, persisten en pautas profundamente arraigadas de desigualdad por razón del sexo. Muchas mujeres tropiezan con fuertes barreras vinculadas a su condición familiar y socioeconómica, incluidas sus condiciones de vida en zonas aisladas o empobrecidas. Generalmente, la jornada de trabajo de las mujeres es más larga. Combinan tareas domésticas y reproductivas – como limpiar, cocinar, hacer compras, tener hijos y cuidar a su familia, así como obtener agua, combustible y otros productos – con actividades productivas en el campo u otras formas de generación de ingresos. Los progenitores sin pareja, las refugiadas y otras mujeres desplazadas y los trabajadores migratorios se enfrentan con otros escollos que a menudo generan más marginación y violencia contra la mujer.

 

Los contextos sociales y culturales determinan en gran medida las relaciones de género: los valores patriarcales inculcados desde la infancia influyen en las actitudes de hombres y mujeres a lo largo de toda su vida. Esos valores suelen reflejarse en leyes contrarias a los derechos y acciones de las mujeres, y existen muchas tendencias actuales que ensanchan aún más esa brecha.

 

Entre ellas cabe mencionar la globalización, el desarrollo económico sesgado, los problemas sociales (como la pobreza, la inseguridad, la falta de acceso a los bienes esenciales, la fragmentación, el fundamentalismo, la violencia, las guerras y el VIH/SIDA) y las cuestiones ambientales (como la degradación del medio ambiente, la contaminación, los desastres y el cambio ecológico). Todas estas tendencias plantean desafíos concretos a los gobiernos y las instituciones, desde la necesidad de mejorar la recopilación de información y la sensibilización del público, hasta la de aplicar políticas proactivas y medidas de desarrollo. Durante la urbanización, el género determina diferencias.

 

La urbanización está avanzando a pasos sin precedentes – casi la mitad de la población del mundo ya vive en ciudades, y las cifras continúan aumentando. En América Latina, Europa y Asia Central, la mitad de los pobres residen en ciudades, y para el año 2025, de un tercio a la mitad de los pobres de Asia oriental y meridional vivirán en ciudades y pueblos. Para las personas que están en esa situación, la pobreza es algo más que la falta de ingresos y de empleo; también significa vivir en la indigencia, con riesgos para la vida y la salud derivados de las malas condiciones de saneamiento, el agua contaminada, la contaminación atmosférica, la delincuencia, la violencia, la inseguridad (por ejemplo, la erradicación de barrios de tugurios), los accidentes de tránsito y los desastres naturales.

 

Las mujeres administran este proceso, utilizando todos los recursos que encuentran a su alcance. A falta de una planificación pública del medio urbano, las mujeres proporcionan agua, combustible y otros servicios a las familias y comunidades y se ocupan de la gestión de los desechos. También buscan diversas ocupaciones para ganar dinero, pero este tipo de trabajo suele ser no estructurado, no reconocido, mal pagado y realizado en condiciones de rigor. A pesar de ser la columna vertebral de esta forma de economía de subsistencia, el acceso que en general tienen las mujeres a las tierras y demás bienes es normalmente muy limitado; las tradiciones de transmisión hereditaria de los bienes por línea paterna restringen sus posibilidades de tener un lugar seguro para vivir y generar ingresos. Las mujeres y los hombres tienen también necesidades diferentes en términos de vivienda e infraestructura, que a menudo no se reconocen. Por ejemplo, es frecuente que las mujeres utilicen el hogar para generar ingresos, debido al papel que se les asigna en la esfera doméstica por razón de su sexo. Y cuando se privatizan bienes y servicios públicos, las mujeres pobres del medio urbano y sus familias tienden a estar entre los primeros que dejan de tener acceso al agua y a la electricidad, o que se ven obligados a pagar precios fuera del alcance de su bolsillo.

 

El análisis de género avanzaría mucho si tratara de definir mejor y proteger los intereses de la mujer en el medio urbano, y si examinara también la participación de la mujer en los procesos de adopción de decisiones y las estructuras de gobierno. Hay formas institucionales que pueden contribuir a garantizar la participación efectiva de la mujer y a contemplar suficientemente sus intereses. En lo que respecta al desarrollo sostenible, es sumamente importante incorporar la perspectiva de género en los procesos locales. Una primera medida de importancia crítica consiste en reconocer el papel fundamental que desempeña la mujer en el desarrollo urbano y la organización social. Fuentes: Ulrike Roehr, Mujeres y Desarrollo Sostenible, en:

 

http://ecodes.org/archivo/proyectos/archivoecodes/pages/especial/mujeres_ma/Ulrike_Roehr _esp.html Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, La mujer, el medio ambiente y el desarrollo sostenible: estableciendo los vínculos, en http://www.unep.org/PDF/Women/Spanish/ChapterT wo.pdf

 

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