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Mujer, simple y llanamente mujer

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Algo que constantemente olvida una mujer es ser mujer, pensar como mujer y valorarse como tal. Lo que sí hacen muy bien, casi en automático, es ser y pensar lo que los demás quieren que sean y piensen.

 

Lo que no fui, soy, ni seré

 

Tengo a mi madre y a mi padre pero no soy «la hija de». Tengo tres hermanas y dos hermanos y no soy «la hermana de». Nací en México, pero no soy «mexicana». Cuento con personas muy valiosas que me quieren y apoyan y no por eso soy «la amiga de». No tengo pareja, pero eso no implica que sea «soltera». Entonces decido ser mujer.

 

En el pasado, trabaje como cajera en un restaurante, pero jamás fui «cajera», también gane el primer lugar en un concurso de oratoria, pero nunca creí ser «ganadora del primer lugar». Hace poco laboré como directora de una Agencia Editorial, pero eso no me definió como «directora de la Verdad Presente». Cajera, ganadora del primer lugar y directora de la VP solo son palabras que definieron las cosas que hacía en determinado momento. Yo soy mujer y me gusta serlo.

 

En el futuro tendré una profesión, pero jamás seré una profesión. Me casaré, tendré hijas e hijos, pero no seré «la esposa de», ni «la madre de». Y si no me caso, muchos creerán que seré «soltera», o como la mayoría dice: «solterona». Pero no, no lo seré. Lucharé por ser siempre la mujer.

 

Será así porque yo no soy un rol social, un estereotipo, una situación y mucho menos una opinión, porque no me define el exterior sino mi interior. Lo que soy no lo dice un papel, una credencial y menos aún la circunstancia que atraviese. Alguien lo expresó así: «no eres la madre soltera, la dejada, la abandonada, la pobre, la viuda, la soltera, tampoco la enferma o la divorciada. No permitas que tu condición te defina».

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Yo soy

 

Cuando no tengo claro lo que quiero, hago el ejercicio de pensar en lo que no quiero, eso me ayuda a limitar las opciones. Entonces, si entiendo lo que no soy, me acercaré a lo que realmente soy.

 

No me gusta presentarme con la frase: «mi nombre es», prefiero decir: «soy…». Yo soy. Soy quien se acepta y reconoce como la corona perfecta de toda la creación. La isha (mujer), que junto a ish (hombre), fue creada para señorear y sujetar lo creado.

 

La mujer que siente, ama, quiere, teme, desprecia, llora, desea, sueña, elije, decide, piensa, razona, opina, sirve, enseña, gobierna. Una mujer que fue creada con un propósito, pero con la maravillosa capacidad e inteligencia de trazar el camino para llegar a él.

 

Una mujer que conoce desde su cuerpo hasta sus temores, anhelos y pensamientos. Una mujer que se da tiempo para vivir como tal. Que asume su posición en la creación y no se limita a creer que es la segunda en ella o la fatal causa del pecado. La que con gozo y plenitud acepta ser la heredera y representante del reino de su Padre en la Tierra. Soy la mujer que levanta la voz por el débil, no ignora la injusticia y reprocha ante el abuso.

 

Soy la mujer que escribe estás líneas para hacerte llegar un mensaje: no eres una situación, no eres una opinión ni un rol social. Pregúntate: «¿qué dice de mí mi fuego interior?» Escúchalo y silencia las voces externas, esas que todo el tiempo gritan lo que debes ser, lo que tienes que pensar, decir y hacer.

 

Soy quien piensa que la mujer antes de ser hija, hermana, esposa, madre, ama de casa, empresaria, cocinera, cuidandera, consejera, amante es, simple y llanamente una mujer ¿Estás lista para ser mujer?

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