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EL TRABAJO REMUNERADO EN LAS MUJERES, VISIÓN 2015.

Es común que en cada 1ro. de mayo, se den cifras acerca del desempleo y la ocupación de las personas en México y el mundo, también que se hable de cuestiones históricas para identificar el origen de esta conmemoración, sin embargo para la Red Nacional de Refugios es indispensable que se visualice la situación de las mujeres en tanto el trabajo remunerado, con el fin de entender y reconocer cuales son las condiciones sociales y económicas con las que se les y se emplean. Para ello, en este mes presentamos tres notas de agencias internacionales que reflejan esta realidad que sin duda, sigue mostrando desigualdad y violencia.

 

Ganan las mujeres 24 por ciento menos que los varones 1

 

A 20 años de que las naciones se comprometieran a lograr la inclusión de las mujeres en la economía y el trabajo, en el mundo la población femenina sigue sumida en la pobreza, carece de recursos monetarios, bienes materiales, acceso al territorio y disponibilidad de su tiempo, a lo que se suma que su salario es 24 por ciento inferior al de los varones.

 

Para discutir y plantear soluciones a la situación de pobreza y exclusión que aún afrontan millones de mujeres a nivel global, líderes mundiales, activistas, investigadores y funcionarios se congregaron en Buenos Aires, Argentina, en la Conferencia “Las mujeres y la inclusión social: de Beijing a Post-2015”, que inició este miércoles 6 de mayo y concluyó hoy.

 

En la inauguración de la Conferencia, organizada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), ONU-Mujeres y el gobierno argentino, Helen Clark, administradora del PNUD, sostuvo que pese a los logros alcanzados en materia de inclusión, las mujeres siguen siendo más pobres que los hombres.

 

Puso como ejemplo el hecho de que a nivel mundial las mujeres tienen ingresos 24 por ciento inferiores a los de los hombres, y la situación de exclusión social se agrava en países extremadamente pobres, donde las mujeres deben enfrentar graves dificultades como altas tasas de muerte materna, y falta de acceso a la tierra, educación y salud.

 

En ese sentido, Clark sostuvo que “en la búsqueda de un crecimiento económico que beneficie a todos los ciudadanos, es importante centrarse no sólo en garantizar que las mujeres puedan participar en las decisiones que afecten a sus vidas, sino también en la superación de las barreras, incluidas las prácticas y las actitudes discriminatorias institucionalizadas, que mantienen a las mujeres en la pobreza”.

 

 

1 Anaiz Zamora Márquez, en http://www.cimacnoticias.com.mx/node/69605

En una mesa de análisis sobre el acceso de las mujeres al territorio y la propiedad, especialistas internacionales coincidieron en que el derecho de las mujeres a la tierra es “la puerta de entrada” para todos los demás derechos económicos y sociales, ya

que ser propietarias del territorio genera avances económicos, y mejores condiciones

de salud y educación para sus hijas e hijos.

 

Sin embargo, advirtieron, más de la mitad de las mujeres no son propietarias de las tierras que trabajan, tienen menos información sobre cómo obtener la propiedad de su territorio o su vivienda, y pocas veces reúnen los requisitos legales que se les piden para acceder a la propiedad.

 

Ajit Zacharias, investigador del Instituto Levy de Economía, sostuvo que el bienestar de las mujeres también tiene que ver con la disponibilidad de tiempo y no sólo con recursos económicos, toda vez que ellas destinan, en la mayoría de los casos, más de la mitad de su tiempo a satisfacer las necesidades básicas de otras personas (generación de alimentos, limpieza del hogar, lavado de la ropa y labores de cuidado).

 

Cuando las mujeres se enfrentan a un déficit de tiempo para realizar estas tareas básicas, se ven obligadas a gastar hasta el 50 por ciento de su salario para compensar ese déficit, pagando o alquilando servicios de cuidado o de trabajo doméstico.

Según el especialista, en las mediciones sobre déficit de ingresos y pobreza deben de incluirse las estimaciones de déficit de tiempo, ya que éste es un factor que influye en el acceso a productos y servicios.

En la mesa también se discutió que a raíz de la industrialización de muchas zonas rurales se han generado “villas de miseria” que rodean las ciudades, así como asentamientos informales donde las mujeres experimentan varios desafíos, como falta de inversión, desalojos, vida en casas inadecuadas y violencia doméstica estancado desde hace 5 años ingreso de las mexicanas al empleo 2

Además de que el ingreso de las mexicanas al mercado laboral se mantiene sin crecimiento desde 2010, ellas siguen ocupando las ramas más precarias en todos los sectores que integran la oferta laboral.

 

Al participar en un conversatorio sobre la situación laboral de las mujeres en México, en la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), la economista de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Quetziquel Flores Villicaña, concluyó que las mujeres están ingresando a los “peores” trabajos.

 

La experta analizó diversos datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) sobre ocupación y empleo, tras los cuales observó que en 2013, 48 por ciento del personal remunerado en México era de planta (estable), y del cual sólo 7.4 por ciento eran mujeres.

 

Flores Villicaña advirtió que los datos de INEGI son “engañosos” porque no reflejan el tipo de ocupación y condición laboral al que acceden las mexicanas en cada sector económico.

 

La académica señaló que sólo en seis entidades del país (DF, Nuevo León, Sinaloa, Veracruz, Jalisco y Estado de México) 53.7 por ciento de algunos sectores del mercado laboral estaba integrado por mujeres en 2013.

 

Con datos del INEGI, la experta mostró que la población femenina en ese año se ocupó principalmente en el sector comercial, aportando el 45 por ciento del total del personal ocupado.

 

Sin embargo, sólo 37 por ciento de estas trabajadoras contó con un contrato (de planta o eventual), y 8 por ciento estaba subcontratada. En el sector comercio las mujeres se emplearon principalmente en los giros de abarrotes, alimentos, bebidas, hielo y tabaco.

 

 

A su vez, en 2013 laboraban en el sector de la construcción 76 mil mujeres de un total de 689 mil 243 personas (lo que representa un ligero aumento respecto a otros años); no obstante, este

sector se caracteriza porque más de la mitad del personal es eventual.

 

Y en la industria manufacturera, las mujeres conformaron 34.3 por ciento del total de trabajadores de este sector, manteniendo estable la incorporación femenina desde 2010.

 

2 Angélica Jocelyn Soto Espinosa, en http://www.cimacnoticias.com.mx/node/69595

 

De las ramas económicas con mayor participación de mujeres en el sector manufacturero, destaca la fabricación de partes para vehículos automotores, elaboración de productos de panadería y tortillería, confección de prendas de vestir, y la fabricación de productos plásticos y de componentes electrónicos.

 

En el sector transporte, las mujeres participaron en 2013 con 15 de cada 100 empleos, lo que muestra un ligero aumento de la participación femenina en este ramo desde 2010.

 

Las principales ramas en las que se emplea el personal femenino del sector transporte son el autotransporte de carga, transporte colectivo foráneo de pasajeros, el transporte de carga especializado, servicios de intermediación de transporte, y transporte aéreo regular, seguido de los servicios de paquetería.

Las mujeres que formaron parte de los servicios privados no financieros (establecimientos que prestan servicios por cuenta propia y que pueden ser de tipo

profesional) sumaron un millón 850 mil 868 trabajadoras. Tales unidades económicas son restaurantes, hoteles, despachos de contabilidad y auditoría, servicios legales y consultorios médicos.

Aunque hubo un incremento en esta categoría con relación a años anteriores, las mujeres se incorporaron en el ámbito de servicios educativos, seguidos de los servicios de salud y asistencia social, y servicios de alojamiento.

 

La experta también habló de los más de 2 millones de mujeres (la mayor cifra entre todos estos sectores) que realizan trabajo del hogar remunerado, y quienes no cuentan con contrato, protección al trabajo y la salud, ni formalidad en el empleo.

 

Y dijo que el trabajo precario (“informal, descalificado, desprotegido e indigno”) impacta con mayor medida a las mujeres porque ellas enfrentan más obstáculos para ingresar al empleo.

 

Además, criticó que este panorama muestra que los trabajos a los que acceden las mujeres aún están condicionados por mandatos tradicionales de género, y que mientras no existan empleos con formación, ascenso, capacitación y trato igualitario para las trabajadoras estas desigualdades se seguirán reproduciendo.

 

La experta observó que en México impera una tendencia hacia la mayor precarización del empleo, y una reducción al mínimo de las obligaciones patronales.

 

Igualdad de género detonaría empleos en el mundo 3

 

La igualdad de género detonaría el empleo en el mundo y, por lo tanto, generaría mayor bienestar para toda la sociedad, apuntó ONU-Mujeres.

 

Un informe del organismo —titulado “El progreso de las mujeres en el mundo 2015-2016: transformar las economías para realizar los derechos”—, propuso una serie recomendaciones que, de ser atendidas, crearían no sólo sociedades más justas en términos de género, sino también una economía con nuevos sectores de empleos, sobre todo en la industria relacionada con los cuidados.

 

“Esta economía respetaría y valoraría el trabajo de las mujeres; eliminaría los estereotipos sobre lo que las mujeres y los hombres pueden y deben hacer; y garantizaría que las mujeres puedan trabajar y vivir sin sufrir violencia ni acoso sexual”, acotó el informe.

 

Dicha igualdad se refiere a mismos salarios y en acceso equitativo a puestos de trabajo para hombres y mujeres.Sin embargo, el reporte destacó que pese a que vivimos una era de riqueza mundial sin precedentes, millones de mujeres siguen confinadas en trabajos mal remunerados, de poca calidad, sin disfrutar siquiera de una asistencia sanitaria básica, ni acceso a agua limpia o saneamiento decente.

En el mundo, sólo la mitad de las mujeres forman parte de la población activa, comparadas con las tres cuartas partes de hombres; en tanto que en las regiones en desarrollo, hasta el 95 por ciento del empleo de mujeres corresponde al sector informal, con trabajos fuera de la ley y sin protección social.

 

El informe señaló que la carga del trabajo de cuidado no remunerado aún recae en las mujeres y se ha intensificado como consecuencia de políticas de austeridad y recortes.

 

Phumzile Mlambo-Ngcuka, directora ejecutiva de ONU-Mujeres, declaró que, además del desigual acceso al empleo, la falta de servicios públicos afecta principalmente a las mujeres y las niñas, que son castigadas injustamente cuando el Estado falla en proveer estos recursos.

“Necesitamos políticas que faciliten que tanto las mujeres como los hombres puedan cuidar de sus personas queridas sin tener que sacrificar su propia seguridad económica, prosperidad e independencia”, añadió.

 

 

 

 

3http://mundoejecutivo.com.mx/mujer-ejecutiva/2015/04/27/igualdad-genero-detonaria-empleos-mundo-onu

El documento reveló que a nivel mundial y en promedio, las mujeres cobran un 24 por ciento menos que los hombres y que la brecha en el caso de las mujeres con hijas e hijos es aún mayor.

 

A la enorme carga para las mujeres por cuidar a otras personas, se añaden tasas inferiores de participación en la población activa, diferencias de remuneración por motivo de género y un menor acceso a las pensiones.

 

En Francia y Suecia, las mujeres ganarán un 31 por ciento menos que los hombres a lo largo de su vida; en Alemania, un 49 por ciento menos que los hombres; y, en Turquía, una mujer en promedio ganará un abrumador 75 por ciento menos que un hombre durante su vida.

 

Asimismo, las mujeres se ven limitadas a una serie de ocupaciones infravaloradas. Por ejemplo, el 83 por ciento de trabajadores domésticos de todo el mundo son mujeres y prácticamente la mitad de ellas no tienen derecho al salario mínimo.

 

Incluso en los casos en los que las mujeres consiguen prosperar profesionalmente, se encuentran con obstáculos a los que normalmente los hombres no tienen que enfrentarse, de acuerdo con ONU-Mujeres.

 

Por ejemplo, en la Unión Europea, 75 por ciento de las mujeres en puestos de dirección y profesionales más elevados y el 61 por ciento de las mujeres en ocupaciones del sector de servicios han sufrido algún tipo de acoso sexual en el lugar de trabajo a lo largo de su vida.

 

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