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MAYO, UN MES DE REFLEXIÓN EN LA RED NACIONAL DE REFUGIOS. A.C.

 

Mayo se caracteriza por ser un mes que concentra fechas para conmemorar de relevancia nacional e internacional, donde se ven reflejadas las luchas de miles de personas comprometidas a favor de los derechos de las mujeres, niñas y niños, así como de la equidad entre los géneros.

Pensar en el desarrollo integral de las mujeres, es adentrarse en un análisis complejo que implica su bienestar físico, mental, familiar, social, laboral, económico y cultural. Parte de ese análisis es establecer procesos en nuestras vidas cotidianas que permitan ver a las mujeres, y a la sociedad en general como seres particulares, que forman parte de un todo general, cuya principal característica es que somos diferentes.

 

Así, reflexionando acerca del papel de la mujer en la familia y en la sociedad, y en alusión al 10 de mayo, en el que se conmemora cada año a las mujeres que son madres, es que creemos en que habría que ahondar más, repensar la cotidianidad de esa fecha, repensar porque se ha permeado del consumismo en el que se ha enfatizado que el espacio privado es donde la mujer esta, aparentemente feliz.

 

El asignar al 10 de mayo como el Día de las Madres, fue creado como una medida política para contrarrestar las necesidades que demandaban las mujeres desde hace más de un siglo relacionadas con el libre ejercicio de la sexualidad. Con los años las acciones del gobierno lograron arraigarse en la sociedad debilitando las propuestas y exigencias que habían hecho las mujeres a favor de la igualdad, y con ello se restó importancia al uso de los métodos anticonceptivos. El lema para la instalación de este día fue que en México se preocupaban más por mantener los valores familiares y morales que la sociedad norteamericana. Literalmente era una invitación a mantener los valores morales y familiares como cohesión de la sociedad y la familia. (Tomado de INMUJERES, 2006).

 

Así, incluso en 1949 se crea el Monumento a la Madre, creando la imagen de un modelo de maternidad incondicional, abnegada y sacrificada, características idealizadas en la sociedad.

En esta misma reproducción tradicional, en la sociedad mexicana, festejar, hacer festivales, dar regalos, cenas, despensas, muebles, y electrodomésticos, son acciones cotidianas que se repiten anualmente, fomentando con ello la determinación de una maternidad exclusiva del ámbito doméstico y privado. Al dar este tipo de regalos, se arraiga la idea de hacer de la madre, alguien siempre buena, entregada por completo a sus hijos e hijas, sin estimar o reparar en sus necesidades, como mujer, determinándola y adjudicándole espacios relacionados solo con el hogar.

 

De suma importancia es el papel de la madre en la sociedad y en las familias, sin embargo hay que repensar su significado para ilustrar la realidad en la que se vive actualmente.

La maternidad es un derecho que ésta directamente relacionado con la libre decisión de ser madre y con elegir con quién, cuándo y cuántos hijos e hijas se desean tener.

 

Así como al derecho de recibir atencion médica y ginecológica de calidad y oportunamente, el 10 de mayo también es un día para reflexionar sobre los cientos de mujeres que han perdido su vida al dar a luz por las deficiencias en el sector salud. En 2012, se registraron en México 960 casos de mortalidad materna, de las cuales 141 no estaban afiliadas a ningún servicio de salud, 165 afiliadas al IMSS, 30 afiliadas al ISSSTE, 528 afiliadas al Seguro Popular, 1 afiliada a SEDENA/PEMEX/SEMAR y finalmente 12 afiliadas a otra institución de salud. (Observatorio de mortalidad materna en México). A nivel mundial, la tasa de mortalidad descendió de 400 mujeres fallecidas a causa de la maternidad por cada 100.000 nacidos vivos en 1990 a 210 en 2010. Sin embargo, alcanzar la meta de los Objetivos del Milenio de reducir la mortalidad materna en tres cuartas partes requerirá medidas aceleradas y un respaldo político más firme para las mujeres y los niños. (ONU Mujeres, 2013)

 

Así, es primordial que esta unidad de la identidad de lo femenino, tenga un sentido menos idealista. Es cierto que la figura de la madre en la sociedad y en la familia es importante para el bienestar y desarrollo de las nuevas generaciones, sin embargo es necesario pensar en un tipo de maternidad menos estereotipada, relacionándola con otras dimensiones de la identidad femenina, tales como el trabajo, así como con el ejercicio de la paternidad responsable.

 

El pensar en las diferentes esferas de la identidad femenina, implica también revisar su papel en la economía del país. El 1 de mayo, Día del Trabajo en nuestro país, da cuenta de la importancia de la gente que día a día se esfuerza por emprender un desarrollo individual y social al laborar. Sin embargo, ¿Cuál es la situación de la mujer en el ámbito del trabajo?

 

El trabajo doméstico, del cual en el rol tradicional de género, lo realizan las mujeres por obligación, implica una carga de trabajo excesiva para las mujeres, se dedican de tiempo completo a desempeñar acciones como cuidadoras, educadoras, limpiadoras, cocineras y un sinfín de papeles más. Según el INEGI en el estudio sobre trabajo no remunerado de los hogares de México (2012) las mujeres destinan 65.2% de su tiempo a realizar las actividades del hogar y sólo 3.3 de cada 10 horas al trabajo de mercado. Así, dicho trabajo carece de reconocimiento económico, ya que si su trabajo fuera remunerado, las mujeres que limpian, cocinan, administran y educan desde el hogar aportarían 19.7% del Producto Interno Bruto (PIB) del país. Sus labores cotidianas tienen un valor económico que asciende a los tres billones de pesos. (Datos tomados del Estudio).

 

De esta manera, al identificar el trabajo del hogar exclusivo de las mujeres, se limita su libre ejercicio de elegir a que dedicarse, cuando hacerlo y el tiempo que invierten en ello. Se determina también su desenvolvimiento exclusivamente al ámbito privado, abandonando la posibilidad de insertarse en el ámbito de la escuela, el trabajo, la política y otros.

Ahora bien, como resultado de los movimientos sociales a favor de los derechos de las mujeres que han luchado desde hace más de un siglo, las mujeres cada día tienen mayor participación en el ámbito laboral. Mujeres que se suman a un trabajo productivo con una remuneración, satisfacen diferentes necesidades y dan respuesta a diversos problemas.

 

El derecho de las mujeres a tener un empleo digno, elegido libremente y equitativo, implica el reconocimiento de sus habilidades como persona y como mujer, mismo que da cuenta del proceso de independencia económica, individual y familiar. Al fortalecer la autonomía en el ámbito económico y laboral, se fortalece la posibilidad del empoderamiento de las mujeres, al mostrarse el respeto a la libre toma de decisiones, la independencia emocional y la prevención de la violencia económica en el ámbito familiar y de pareja, al generar autonomía en la obtención, administración y destino de los recursos. Así mismo se crea una sociedad más equitativa, en donde se de respeto a los derechos de todas y todos.

 

El siguiente paso, necesario revisar y unir esfuerzos para lograr las mejores condiciones laborales para el desarrollo personal y la integración social, ya que la inserción de la mayor participación de la mujer en el ámbito laboral no ha evitado que se sigan reproduciendo acciones de discriminación y violencia en razón de sexo, edad y situación de salud. Ejemplo de ello es la doble o triple jornada de las mujeres, así como la falta de prestaciones laborales ante situaciones de violencia familiar y/o de género. Así mismo, decenas de mujeres deciden no ingresar a un Refugio especializado o irse a un lugar seguro para salvar su vida por temor a perder su empleo, ya que no existe una política efectiva que reconozca que la violencia contra las mujeres es un problema de salud y que por lo tanto impacta en la producción y economía del país, haciendo necesario las licencias de ausencia por la situación de violencia vivida.

 

Dar una exploración más profunda de la maternidad y el trabajo, implica revisar y resignificar también la figura de la familia. Este 15 de mayo, Día Internacional de las Familias, es fundamental dar una nueva configuración de las mismas. La familia, es la unidad social de relaciones sociales, ya que en ella se desarrollan las funciones de socialización temprana, de desarrollo de la afectividad, de transmisión de valores, de fijación de pautas de comportamiento y de satisfacción de las necesidades básicas de los seres humanos. (UNICEF, 2004)

 

La importancia de la familia, es un hecho indiscutible, sin embargo es necesario reelaborar un significado de su conformación, así al hablar de nuevas formas y estructuras de familias permite respetar la diversidad y la inclusión. En la actualidad las familias nucleares, formadas por madre-padre e hijos/as, sigue existiendo, sin embargo es forzoso reconocer el creciente número de familias monoparentales, dirigidas por una mujer, que en su proceso de independencia, cumplen funciones esenciales para el bienestar de sus integrantes y a la vez de la sociedad.

 

Al analizar el tema de la familia, se visualiza como primer paso, la necesidad de mencionarlas como “Familias” ya que en ello se reconoce la amplia posibilidad de estructuras, dinámicas y culturas. Así al hablar de familias, en donde la misma maternidad tiene un nuevo concepto, en las nuevas formas de ser madre, se encuentran aquellas que lo son biológicamente, y otras que son “Madres de Corazón” ya que en una nueva perspectiva, libre y autónoma, establecen vínculos afectivos con niños y niñas, acompañándoles en su proceso de desarrollo y crecimiento, o bien aquellas que han decidido adoptar.

 

Esta diversidad de familias, da cuenta del dinamismo de la sociedad, de la respuesta ante las necesidades, pero también de la lucha por el reconocimiento de las mujeres, los niños y las niñas, en el que miles de personas y organizaciones han trabajado y logrado que se hayan establecido nuevas definiciones de familias y maternidad, que día a día se avance en el reconocimiento de los derechos de las mujeres al ejercicio libre de su sexualidad y reproducción, así como se han creado programas y legislaciones a favor de la libertad del cuerpo de la mujer, la adopción de nuevas formas de familia y la inclusión de las mismas.

 

Así mismo en esta diversidad, nos unimos a la lucha en contra de la homofobia, conmemorada el mismo 17 de mayo, hecho y omisión que atenta contra los derechos humanos y representa un retroceso en la libertad y la inclusión.

 

Finalmente, en un ejercicio de reflexión, pero también de acción, la Red Nacional de Refugios, se une a los trabajos de las personas, organismos de la sociedad civil y los gobiernos, que actúan a favor de los derechos humanos, la equidad de género, que previenen, atienden y coadyuvan a la erradicación de la violencia, que resignifican el ser mujer y por lo tanto la maternidad, a las familias, la salud, el trabajo y a la sociedad en general.

 

 

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