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JUNIO, INFANCIA Y MASCULINIDADES, UN PUNTO DE ANÀLISIS

 

En junio, la Red Nacional de Refugios A.C. dedica su espacio de reflexión a dos temas que en la agenda de género y la violencia son imprescindibles. Las niñas y niños víctimas a causa de actos de agresión por guerra y, las masculinidades tradicionales y nuevas. Reflexionar sobre estos dos temas no es aleatorio ni fortuito, constituye más bien un ejercicio de análisis acerca de dos fechas conmemorativas en el mes de junio.

 

Las niñas y los niños de todo el mundo son un grupo significativo que hasta 2002, constituían el 36% de la población total (UNICEF, Estado Mundial de la Infancia). Una gran parte de la población al hablar de niñas y niños lo asocian con el juego, juguetes, risas, educación, travesuras, dichas asociaciones no son incorrectas, sin embargo es necesario pensar en aquellas niñas y niños que han sido víctimas de guerra y ataques en el mundo.

 

El 4 de junio de cada año se conmemora el Día Internacional de los Niñas y Niños Víctimas Inocentes de la Agresión. Desde 1982 la ONU tras las agresiones en Palestina y reconociendo la gran cantidad de niñas y niños inocentes víctimas de Israel, decidió nombrar este día en su conmemoración.

 

A pesar de que las guerras afectan también a las adultas y adultos, desafortunadamente las niñas  y niños son, en el mayor de los casos, las víctimas directas de los actos cometidos contra sus familias. En cada conflicto, cientos de niñas y niños son heridos, explotados encarcelados, forzados a dejar su país para sobrevivir o a unirse a las fuerzas armadas e incluso asesinados. Así mismo, cientos se encuentran huérfanas/os y sin protección.

 

Entre otras de las muchas consecuencias que pueden ocasionarse en las niñas  y niños víctimas inocentes de guerras y conflictos armados, son profundos efectos emocionales que marcan y cambian sus vidas en el futuro. Gran número de estas víctimas pierden la habilidad de establecer relaciones con personas adultas, manejar niveles altos de ansiedad, vincularse con otras personas de su edad, así como, de suma importancia, desarrollan la convicción de que la violencia es una forma de resolver problemas, dificultando con esto que la juventud pueda establecer una dinámica de paz y educación de iguales.

 

Según el Fondo Mundial de las Naciones Unidas para la Infancia, en la última década han muerto dos millones de niñas y niños; seis millones se han quedado sin hogar; 12 millones han resultado heridas/heridos o en situación de discapacidad y hay por lo menos unos 300.000 niñas y niños soldados que participan en 30 conflictos en distintas partes del mundo. (UNICEF, 2010). Así mismo al menos 5 millones se han convertido en refugiadas y refugiados y 12 millones más se han visto desarraigadas/os de sus comunidades. (REDIM 2014)

Ahora, reflexionando en un nivel más general, un número mucho más grande ha sufrido un deterioro de su salud, nutrición y educación como resultado de la destrucción de las cosechas, infraestructuras, centros de salud y escuelas a causa de los conflictos

 

Así, los derechos fundamentales de estas niñas y niños son literalmente ignorados, en beneficio de actos crueles.

 

Para evitar la reproducción de estos atentados contra el libre desarrollo de las niñas y niños, la prevención de conflictos es una forma efectiva y real para poder mejorar las vidas de todas las víctimas, poniendo fin tanto a los problemas materiales, financieros, sociales, culturales tanto de adultas y adultos como de las mismas niñas y niños.

 

Mediante la colaboración con los gobiernos, muchos actores (las Naciones Unidas u otras organizaciones internacionales) pueden contribuir a la implementación de la acción preventiva. (Humanium, Ayuda a los niños, 2014)

Uno de los logros obtenidos tras la lucha de diversas organizaciones protectoras de la niñez y la misma preocupación de la ONU, es el Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño, agregado en 2002 a la Convención de los Derechos de la Niñez de Naciones Unidas. En él, se prohíbe involucrar a niñas, niños y jóvenes menores de 18 años para utilizarse en conflictos armados. Hasta hoy, México firmó el protocolo en 2000, ratificándolo en 2002.

 

Así cada año, con la intención de reconocer y recordar a todos los niñas y niños víctimas inocentes, el 4 de junio tiene como fin difundir y promover los derechos de la niñez y su protección, procurando lograr condiciones sociales de paz, armonía y seguridad, teniendo la certeza que hay que reforzar y aumentar la protección de la niñez para evitar que sea forzada a participar en este tipo de conflictos

Cada 4 de junio, es un recordatorio para no olvidar todo el dolor y consecuencias por las que han pasado millones de niñas y niños, pero también para contribuir a su erradicación.

Para lograr una sociedad más equitativa y que permita la libertad y diversidad, es importante contribuir en la generación de nuevas formas de concebir el mundo, de ser y pensar, incluyendo la forma en que las construcciones sociales asignadas a mujeres y hombres han sido cotidianizadas. Es necesario recordar que los estereotipos de género son parte de una cultura violenta y encasilladora.

Reflexionar entonces sobre estas construcciones sociales, obliga a pensar y repensar las masculinidades. En el tercer domingo de junio, se conmemora el día del padre, al menos en México. Fecha que invita a la reflexión en torno a lo que se concibe como “ser hombre”.

Las masculinidades (en plural, debido a que existen diversas de acuerdo a los contextos) son un conjunto de características, valores y comportamientos que una sociedad impone como el "deber ser de un hombre". Los hombres construyen su masculinidad, es decir, aprenden a comportarse como tales de acuerdo con el lugar y momento histórico en el que viven. Las masculinidades son las formas que en todas sociedades se han desarrollado para determinar el comportamiento, acciones, emociones y ámbitos de participación de los hombres. En la actualidad, se distinguen dos tipos de masculinidades, las hegemónicas o tradicionales y, las nuevas.

 

Para lograr una sociedad más equitativa y que permita la libertad y diversidad, es importante contribuir en la generación de nuevas formas de concebir el mundo, de ser y pensar, incluyendo la forma en que las construcciones sociales asignadas a mujeres y hombres han sido cotidianizadas. Es necesario recordar que los estereotipos de género son parte de una cultura violenta y encasilladora.

Reflexionar entonces sobre estas construcciones sociales, obliga a pensar y repensar las masculinidades. En el tercer domingo de junio, se conmemora el día del padre, al menos en México. Fecha que invita a la reflexión en torno a lo que se concibe como “ser hombre”.

Las masculinidades (en plural, debido a que existen diversas de acuerdo a los contextos) son un conjunto de características, valores y comportamientos que una sociedad impone como el "deber ser de un hombre". Los hombres construyen su masculinidad, es decir, aprenden a comportarse como tales de acuerdo con el lugar y momento histórico en el que viven. Las masculinidades son las formas que en todas sociedades se han desarrollado para determinar el comportamiento, acciones, emociones y ámbitos de participación de los hombres. En la actualidad, se distinguen dos tipos de masculinidades, las hegemónicas o tradicionales y, las nuevas.

Las masculinidades hegemónicas son determinadas bajo los siguientes esquemas: los hombres deben ser “activos”, es decir deben moverse y actuar,  es la autoridad en su casa, su mujer, hijas e hijos le deben obediencia, es el jefe del hogar, responsable de su familia, también deben ser “autónomos”, son libres y  “fuertes”, no temen, no expresan sus emociones, ni lloran a excepción que esto reafirme su hombría, “potentes”, con fuerza física, protectores de los suyos (trayendo consigo el concepto de que su familia les pertenece), “racionales”, toman las decisiones a través de un análisis de pensamiento, “emocionalmente controlados·, el demostrar sus emociones es para ellos un signo de debilidad, “heterosexuales”, le gustan las mujeres, las desean, deben conquistarlas para poseerlas, su instinto es más fuerte y su deseo puede ser superior a su voluntad, también son los “proveedores en la familia”, deben proveer siendo responsables de quienes están a su cargo, finalmente “su ámbito de acción es el público y la calle”, el hombre es de la calle, del trabajo; ese es su lugar, le aburre la casa;  la mujer es de la casa, por lo que el hombre no hace lo que es de responsabilidad de la mujer según la cultura hegemonica.

 

Todo lo anterior, invita a replantear un nuevo tipo de masculinidades, desde la preocupación del ser hombre y con la participación de mujeres y hombres que ven en las masculinidades hegemónicas un problema para el libre desarrollo de las personas, mujeres y hombres. Surge la denominada crisis de las masculinidades tradicionales.

Las nuevas masculinidades tratan de superar la visión androcéntrica del mundo para trabajar por la igualdad desde una perspectiva de género masculina, que apuestan por construir una sociedad en igualdad. No quiere decir que hay nuevos hombres, son los de ahora, pero se proponen y permiten expresar su masculinidad a través de  otras formas no estereotipadas ni androcentricas.

 

Optar por nuevas masculinidades es hablar de igualdad, que también tiene beneficios directos para los propios hombres. Ser un hombre más igualitario supone asumir mayores responsabilidades hacia el cuidado de las demás personas, pero también de si mismo; aumenta la autoestima; favorece el crecimiento personal, y aumenta la calidad en las relaciones que establezca con todas las personas, por lo tanto con las mujeres, con otros hombres, con sus hijas e hijos en fin, en cada esfera de su vida.

A pesar de que aun en el mundo hay vigentes muchos elementos básicos de las masculinidades tradicionales, uno de los rasgos más característicos de la sociedad es su dinamismo y el cambio social. Estas dinámicas en las estructuras del género, motivadas general e inicialmente por mujeres, no son ajenas a los hombres y hoy en día, han hecho en conjunto una nueva propuesta de ser hombre, una libre, sin violencia y sin control, que les permita sentir, expresarse y fracasar, que les permita ser más humanos.

Ser hombre, finalmente podrá tener varias aristas, libres y diversas, reconociendo también a todos aquellos hombres homosexuales que en la lucha desde los años 80’s han trabajado arduamente por la garantía, reconocimiento y respeto a sus derechos humanos. Este 25 de junio conmemoramos el Día Mundial de la Diversidad Sexual, en donde proponemos acciones efectivas para que todas y todos cuenten con el aparato institucional, legal y social para el respeto a la diversidad.

La Red Nacional de Refugios A.C., en el trabajo constante a favor de la equidad y el respeto a los derechos humanos, participa activamente en la construcción de nuevas formas de ser, pensar y actuar, convencida que las nuevas masculinidades tienden a una sociedad más justa y con mejor desarrollo para todas y todos. Reitera su compromiso a favor de la niñez en el país, sumándose a la lucha contra toda forma de abuso  y violencia contra las niñas y niños, sea familiar, escolar, por conflictos armados o de cualquier índole.

 

Por una sociedad de iguales, sumemos acciones.

 

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