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HACIA NUEVOS MODELOS DE PATERNIDAD

A propósito del tercer domingo de cada mes de junio (Día del Padre al menos en México), la Red Nacional de Refugios ocupada en analizar y promover la igualdad de género tanto en mujeres como en hombres, comparte este artículo que presenta una propuesta diferente acerca de los nuevos modelos de paternidad, haciendo referencia a aquellos que promueven el vínculo afectivo con la descendencia y que desencadenan un involucramiento en su crecimiento, desarrollo y habilidades. Con este propósito, se busca fomentar paternidades responsables, igualitarias y cariñosas, donde prevalezca el respeto a los derechos tanto de las mujeres, las niñas, niños y de los hombres. El presente artículo es retomado del texto “Modelos Emergentes de Paternidad: Análisis de las Políticas Públicas y Nuevas Paternidades” de Eduardo Bogino Larrambebere, analista de los estudios de las masculinidades en la época actual.

 

Como en cada artículo compartido, La Red Nacional de Refugios comparte este artículo respetando las ideas de Bogino, coincidiendo con el autor en algunos de sus postulados, sin embargo la intención es fomentar en las y los lectores, su análisis, crítica y selección, a fin último de promover una sociedad igualitaria. Así mismo, las ilustraciones e imágenes son aportación de la Red Nacional de Refugios. Deseando disfruten de este artículo a continuación se transcribe:

“Los nuevos modelos de paternidad fomentan un vínculo padre-hija/hijo en el que se le da mayor importancia a la interacción, frecuente y temprana, que dota de nuevos contenidos y permite reformular la paternidad. Por el contrario, la paternidad tradicional se centraba más en las potencialidades de las y los hijos para ser personas adultas productivas, basadas en un sistema exclusivamente patriarcal.

 

Para Luis Bonino (2003) el fenómeno de nuevas paternidades está representado por el padre cuidador donde la paternidad es un servicio y una relación. Se da importancia al vínculo cotidiano, a la presencia emocional de padre a hija y/o hijo, más allá del vínculo con la madre, y así la relación paternal no es sólo autoridad, distancia, educación y límites, sino también incluye el aspecto afectivo-emocional. La vinculación padre-descendencia requiere no sólo presencia simbólica sino también presencia física, y según Bonino (2003:180) la podemos llamar paternidad responsable: “la del varón que adquiere un compromiso emocional y de responsabilidad en el crecimiento con una persona que asume como

hija/hijo por lo menos 20 años”. La presencia es fundamental, es incorporar en la mente del padre a la hija/hijo como una persona sobre quien realizar un trabajo constante de protección y cuidado. No sólo es la presencia del padre para sus hijas/hijos, sino los hijas/hijos presentes continuamente en la mente del padre.

 

Para algunos hombres entrevistados la paternidad es concebida como una construcción sociocultural y no creen que exista un instinto maternal o paternal. “…paternidad y maternidad son construcciones culturales, no creemos en el instinto maternal, ni en el instinto paternal, creemos que esa construcción varía dependiendo de la cultura y del tiempo histórico evidentemente, incluso en la misma sociedad…yo creo que puedo desarrollar, ya no digo mejor pero exactamente igual que una mujer la sensibilidad y el cariño y el cuidado de mis hijos y de cualquier otro niño pequeño” (José María).

Asimismo, plantean que actualmente en occidente estamos en un momento de transición entre el modelo tradicional de paternidad, que es el que sigue imperando, y modelos emergentes de paternidad, poco visibilizados, donde el vínculo padre-hija/hijo y la presencia paterna es lo importante: “el viejo modelo…estamos hablando del modelo basado en el paradigma hombre-blanco-heterosexual, que es el que ha detentado el poder durante toda la época en Occidente. Ese paradigma da lugar a un modelo también de hombre evidentemente de hombre y de padre-hombre que ejerce el poder, que tiene el saber único, es el único que sabe, es la autoridad, es el proveedor, es además el que va a defender la división sexual del trabajo y desde luego es el transmisor del código de masculinidad a sus propios hijos” (José María).

 

“…algunos varones hemos interiorizado que queremos participar más directamente en la crianza de nuestros hijos por el bien de las mujeres, por el bien de los hijos y también, desde luego, por nuestro propio bien. La paternidad ahora entendida de forma igualitaria, ya no es poder sino que es servicio y relación, ejercicio de la paternidad que puede ejercerse dentro o fuera de los modelos tradicionales. Ejercer la paternidad como servicio o relación no necesita un modelo tradicional de familia sino que puede ejercerse en cualquier momento. El padre actual, el padre igualitario debería estar presente, ser carnal, cotidiano, el nuevo padre transmite ternura, cariño y enseñanza, y da cuidados evidentemente, ya no es aquello que es sangre de mi sangre, ya no es hay que mantener el apellido… son los vínculos los que toman la relación. El padre es el que ama, es el que cuida, es el que cuida y disfruta, y ya aquí se establece una jerarquía, una jerarquía en la que la relación paternal no se maneja en términos de autoridad, en términos de

distancia sino que también entra a jugar un papel muy importante, el aspecto del sentido emocional y de disfrute mutuo, de hijos y padres” (José María).

 

“Por ejemplo el tema de los hijos o las hijas, si tú desde que nacen estás implicado, y cuando digo implicado, lo digo por los hombres, pues cuando según esa persona va creciendo como la conoces vas también sabiendo cuáles son sus necesidades, sus cambios, porque van creciendo y van teniendo también cambios hormonales, etcétera, etcétera, etcétera, y vas conociendo más a esa persona” (Javier). “…creo que es una laguna que tenemos la mayor parte de los hombres, por culpa de esa cultura de los géneros, de que nos hayan inhibido de participar en la concepción, en la crianza y en el desarrollo de las niñas y de los niños …la crianza …deberíamos tratar de conquistarla, de vivirla y de disfrutarla” (Julián).

“…ojo cuando dicen el nuevo modelo ya está aquí, ya los nuevos padres mayoritariamente el modelo que sigue imperando es el modelo patriarcal, el modelo en que todavía los hombres detectamos prácticamente todos los beneficios, es decir del hablar es que compartimos, hay que ser muy claros, los hombres seguimos en general teniendo la sartén por el mango y seguimos disfrutando de todos aquellos privilegios que nos da el hecho de nacer varones. Eso es algo que evidentemente hay que atacar, que hay que cortar, porque ya no es siquiera una cuestión de igualdad, es una cuestión de justicia social” (José María).

Por otro lado, se manifiesta como una gran dificultad, para el surgimiento de una paternidad igualitaria, la sociedad patriarcal en que vivimos y que los modelos tradicionales de masculinidad siguen muy presentes en la socialización de los jóvenes: “…el modelo antiguo, en qué valores se sustenta? Pues en los valores del machismo, la imposición, la fuerza, la discriminación de un montón de personas, la desigualdad, la injusticia, la anulación de la persona, por ejemplo en cuanto al mundo emocional masculino, esos son los valores en los que se sustenta el modelo machista. Y en qué valores se sustentarían estos nuevos modelos de hombres? Pues en valores muy básicos, en la justicia, la igualdad, la solidaridad, el respeto, el respeto integral a la persona. La concepción de la persona como un ser libre que está por encima de cualquier cosa, el apoyo a la libertad y al desarrollo de las personas con las que convivimos, esos son los valores básicos, luego ya está claro cada hombre a partir de ahí generará su propia manera de ser o estar” (Antonio).

En algunos países, en los últimos años, se han ido creando materiales para concienciar a los hombres en una paternidad igualitaria y responsable. AHIGE tiene una guía

denominada “Mi papá me cuida” y un folleto “Ser padre. Alegría y responsabilidad”. La iniciativa Gizonduz, en el País Vasco, entrega una mochila igualitaria para los hombres que vayan a ser padres, con distintos materiales para el fomento de la igualdad y la implicación de los padres en la crianza de las y los hijos, entre los que se encuentra la guía “Padres en igualdad”. Pero en la sociedad, es casi inexistente la visibilización de nuevos modelos de paternidad alternativos al tradicional imperante: “Es fundamental la visibilidad, es que sino no tienen modelos y aunque los haya, si no se ven es como si no existieran. Para que exista se tiene que visibilizar y si se visibiliza es cuando puede servir de modelo, que no quiere decir que sea el único o el mejor sino que es un modelo distinto. Que creo que es fundamental el hacer comprender a los ciudadanos y a las ciudadanas que hay modelos distintos y que no hay un único modelo que es el patriarcal, sino que hay modelos distintos, los que son más igualitarios y que desde luego nos van llevar a una calidad de vida mejor a hombres y mujeres” (José María).

 

De los hombres entrevistados, puede constatarse que entienden la igualdad como el pleno disfrute de los derechos por parte de los hombres y las mujeres, como el valor ético de la igualdad de trato, igualdad de valoración y de oportunidades. La igualdad de género la conciben como la supresión del género y la construcción de una sociedad de personas libres. Igualdad es igual a libertad. Asimismo, exponen que es necesario convencer a los hombres de que con la igualdad se obtienen ganancias, porque los mejora como personas y se pueden desarrollar en todas sus facetas: en lo afectivo y emocional, en el cuidado a los demás y de uno mismo, en autoestima, en autonomía y en tener mejores relaciones de pareja.

 

Y advierten de la necesidad de políticas de igualdad dirigidas a hombres para contrarrestar las resistencias de los hombres al cambio y también para que se visibilicen nuevos referentes de cambio hacia la igualdad.

 

Como resultado podemos afirmar que existen modelos emergentes de paternidad con valores igualitarios, pero están poco visibilizados y todavía no se han consolidado como referentes alternativos a la paternidad tradicional en la sociedad. Por eso, es importante que los hombres adultos comprometidos activamente con la igualdad trabajen en ir consolidando un modelo de paternidad igualitaria o responsable para los jóvenes y los futuros padres.

 

La paternidad según los entrevistados, es concebida como una construcción sociocultural y no creen que exista un instinto maternal o paternal, es decir, los padres pueden desarrollar la sensibilidad, el cariño y el cuidado de sus hijos e hijas. La paternidad igualitaria es entendida como servicio y relación. El padre actual, el padre igualitario

debe estar presente, ser carnal, cotidiano, un padre que transmite ternura, cariño, enseñanza y da cuidados ya que son los vínculos los que toman la relación. El padre es el que ama, es el que cuida y disfruta, y la relación paternal no se maneja en términos de autoridad, en términos de distancia sino que también el aspecto emocional y de disfrute mutuo de hijos/as y el padre.

 

Sin embargo, Bonino (2003:177) advierte que “la literatura sobre los nuevos padres ha publicitado que éstos ya están aquí. Sin embargo, esto no es así: las pocas y serias investigaciones realizadas sobre nuevas prácticas de la paternidad muestran que a la mayoría de los padres actuales que se definen como nuevos aún le falta un gran camino a recorrer y no muchos tienen demasiados deseos para hacer los necesarios cambios en su vida para estar más y mejor junto a sus hijas /hijos”. Por tanto:

“es verdad que aparecen padres que se ocupan más, que participan pero es eso, se ocupan y participan, pero no comparten, son padres, ayudantes, participativos pero no tanto igualitarios, son padres porque les gusta, pues sobre todo ir a actividades que son más placenteras…La rutina de la crianza en muchas ocasiones queda en manos femeninas y el padre se incorpora cuando la madre ya no puede más. Sí que es verdad que hay muchos obstáculos, la falta de modelos, el modelo del mercado de trabajo que es un modelo evidentemente masculino y que deberíamos generar intervenciones de sensibilización social para propiciar esa legitimación en las familias de que cuidar niños y niñas no es algo de mujeres sino que es algo de ciudadanos y de ciudadanas, y que precisamente perfectamente podemos hacerlo también los ciudadanos. Hay que incorporar estrategias en la escuela para construir e incentivar una paternidad responsable…realmente de lo que tendríamos que ser capaces es de formar ciudadanos y ciudadanas, respetuosos y responsables” (José María).

En este sentido, la corresponsabilidad real sería tan sólo una consecuencia del modelo de paternidad igualitaria o responsable. Asimismo, hay que destacar la importancia de que existan ejemplos de padres con otra mentalidad, padres igualitarios, pero para poder extender ese nuevo modelo a la población masculina masivamente, es necesario un cambio en las políticas públicas actuales, que siguen reforzando un modelo de paternidad tradicional.”

 

 

 

 

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