Content on this page requires a newer version of Adobe Flash Player.

Get Adobe Flash player

LAS MUJERES COMO JEFAS DE FAMILIA

La dinámica social y económica, así como las necesidades expresadas en las familias mexicanas, han impulsado que las mujeres mexicanas tengan un incremento en la toma de decisiones y jefatura de las familias, conformándose estas como nucleares, monoparentales o de otro tipo. A propósito del Día Internacional de la Familia, y en razón de evidenciar las nuevas formas de ser familia y de analizar su dinámica interna y externa, la Red Nacional de Refugios A.C. extiende las siguientes reflexiones en torno a las mujeres en su papel como jefas de familia, retomando artículos novedosos en donde reflejan de manera analítica las dobles o triples jornadas que esto implica. Se pretende, mirar críticamente estos artículos a fin de puntualizar un criterio propio.

 

Hogares y Jefaturas de la Mujer

 

Según la Encuesta Intercensal 2015 del INEGI, en México, de cada 100 hogares familiares:

 

-70 son nucleares, formados por el papá, la mamá y los hijos o hijas; sólo la mamá o el papá con hijos o hijas; una pareja que vive junta y no tiene hijos o hijas también constituye un hogar nuclear.

 

-28 son ampliados y están formados por un hogar nuclear más otros parientes (tíos, primos, hermanos, suegros, etcétera).

 

-1 es compuesto, constituido por un hogar nuclear o ampliado, máspersonas sin parentesco con el jefe del hogar.

 

Y de cada 100 hogares no familiares:

 

93 son unipersonales, integrados por una sola persona.

 

7 es corresidente y está formado por dos o más personas sin relaciones de parentesco.

 

Según esta misma Encuesta Intercensal 2015 del INEGI reveló que en México de los hogares familiares, muestra que el 29% del total de los hogares son dirigidos por una mujer, esto significa que 9 millones 266 mil 211 hogares tienen jefatura femenina.

La jefatura femenina aumentó 4 puntos porcentuales entre 2010 y 2015:

 

El informe “Estadísticas a propósito del Día Internacional de la Familia” reconoce que los factores sociales y los roles de género establecidos influyen en gran medida en el funcionamiento familiar en México. Además, en 2010 el 2.1 por ciento de los hogares conformados por matrimonios es la mujer quien obtiene todo el ingreso de la casa, pero sólo en 1.9 por ciento de ellos los ingresos de ambos cónyuges son iguales. Prácticamente en 80 por ciento de los casos el varón percibe mayores ingresos.

 

En materia de trabajo doméstico en las familias conyugales, las mujeres destinan más de 39 horas a la semana en el aseo de la casa, de la ropa y en la preparación de los alimentos, mientras los hombres sólo dedican a estas labores poco más de 9 horas a la semana. Cuando los varones participan en esas actividades, lo hacen más frecuentemente en cocinar (18.4 por ciento), que en limpiar (9.8 por ciento), lavar o planchar (8.5 por ciento).

 

Tradicionalmente, en la mujer han recaído las tareas asociadas con las labores domésticas, la crianza y educación de las hijas e hijos, así como el cuidado de personas, adultas mayores y personas con discapacidad.

 

En la actualidad, un gran número de mujeres ha ampliado su presencia en otras instancias de responsabilidad, incluida la función de proveedora de hogares con jefatura femenina las siguientes:

 

Desafortunadamente, el incremento de esos hogares no ha redundado en una distribución más equitativa de las tareas y responsabilidades domésticas y laborales entre ambos sexos; ni ha repercutido favorablemente en el nivel de vida de esos hogares, en la mayoría de los casos.

 

En México, las fuentes de información estadística parten de reconocer "un jefe por hogar", quien por ello se convierte en el punto de referencia para definir el parentesco del resto de los miembros de la familia.

 

Por ello, en el caso de hogares con jefatura femenina, resulta de particular importancia destacar las características de la jefa (socioeconómicas, demográficas y de género) para conocer en qué condiciones viven esos hogares y en qué medida se debe a la inequidad en el desarrollo de la mujer en nuestra sociedad.

 

 

Algunos estudios del tema, destacan entre las principales desventajas de los hogares con jefatura femenina las siguientes:

 

El nivel de pobreza es más alto por las condiciones de desigualdad y violencia de género

Este nivel de pobreza se debe a que:

 

-Aunque generalmente tienen menos miembros, también tienen menos adultos que aporten un ingreso.

-Trabajan menos o no trabajan y, por tanto, poseen menos bienes y tienen menos acceso a empleos bien remunerados y recursos productivos.

-En estos hogares, generalmente, las mujeres tienen que hacerse cargo tanto del trabajo doméstico como de la manutención económica del hogar. En consecuencia, se encuentran más limitadas de tiempo y movilidad.

-Las mujeres que son cabeza de familia sufren mayor discriminación para lograr el acceso a un empleo.

En México, la jefatura de la mujer solo es reconocida si falta el marido o un varón adulto en el hogar; pero existen mujeres identificadas como jefas de familia que no constituyen el único ni el principal sostén en el hogar, pues reciben cantidades importantes de dinero ya sea de padres, maridos o hermanos.

 

También es importante tener en cuenta que no todos los hogares con jefatura femenina se encuentran en desventaja económica y social.

De hecho el incremento en los hogares con jefatura femenina puede significar que en la actualidad cuentan con mayor autonomía, independencia e influencia en la vida pública. Demuestran su capacidad de gestión, administración y solvencia económica para mantener a quienes de ellas dependen. La dinámica de la manutención y de la economía familiar funciona debido a estas directoras y conductoras del hogar.

 

Más del 60 por ciento de ese segmento labora en el sector servicios: en el área social, como educadoras y enfermeras; en la administración pública, en el sector financiero, comercio, y en trabajos personales como consultoras, asesoras y vendedoras por casa, además de los empleos informales.

 

La especialista recordó que la categoría jefatura de hogar refiere a la persona que lo dirige, y que mantiene económicamente a la familia. Siete de cada 10 mujeres con esa responsabilidad cuentan con una plaza laboral, formal o informal. De sus ingresos dependen, en promedio, entre tres y cinco personas, como hijos y personas de la tercera edad.

Aún con los avances registrados persisten pendientes respecto a los derechos económicos y sociales de las mujeres. En salarios, seguridad social y trabajo de calidad y protegido, aún no están a la par.

Por ello es necesario que se garantice:

 

- Facilitar el acceso de las mujeres que comandan un hogar a los beneficios de las diversas políticas sociales, incluidos los servicios de apoyo.

 

- Impulsar el establecimiento de estancias infantiles y personas de la tercera edad con jornadas de atención compatibles con los horarios laborales de las jefas de familia.

 

-Garantizar a las jefas de familia que trabajan, la posibilidad de completar, cuando menos, su educación media y acceder a programas de capacitación laboral en horarios

compatibles con sus otras obligaciones

 

-Poner en marcha medidas de fortalecimiento de la economía familiar, incluidos proyectos de carácter productivo, de empleo y generación de ingresos dirigidos a las familias encabezadas por mujeres que se encuentran en situación de pobreza.

 

-Revisar las políticas de asignación de viviendas de interés social, eliminando toda forma de discriminación de las jefas de familia y mujeres trabajadoras motivadas por su estado civil. Desarrollar acciones de educación y comunicación que generen el ejercicio de la paternidad responsable y refuercen el mejor desempeño de los padres en la formación de los hijos.

 

-Difundir campañas de comunicación que favorezcan las responsabilidades familiares compartidas y reivindiquen la valoración del trabajo doméstico.

En síntesis, se debe promover una distribución más equitativa entre mujeres y hombres de los recursos del hogar y de las responsabilidade  domésticas y extradomésticas, teniendo en cuenta las diferencias socioeconómicas y culturales de las familias, la diversidad de sus arreglos y formas de constitución, así como los cambios que experimentan a lo largo de su ciclo vital.

 

Todo lo anterior, presupone la revisión permanente de la legislación sobre la familia, de manera que se lleven a cabo las reformas legislativas y las medidas administrativas necesarias, para garantizar el ejercicio pleno de los derechos de las mujeres en el ámbito doméstico y familiar.

 

Fuentes:

 

Amador López, María de Jesús, En México, tres de cada 10 Hogares son Encabezados por Mujeres, en http://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2012_297. html

 

INEGI, Hogares, en http://cuentame.inegi.org.mx/poblacion/hoga res.aspx?tema=P

 

NotieSe, Tres millones de familias dirigidas por mujeres en México, en http://notiese.org/notiese.php?ctn_id=1241

 

Sánchez Cordero, Olga, “La Mujer como Jefe de Familia” en http://www2.scjn.gob.mx/Ministros/oscgv/Conf /Conf-006.htm

 

Red Nacional de Refugios. México, 2014. Todos los derechos reservados. Sitio web diseñado en AIRE.