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DIA MUNDIAL DE LA SALUD

7 DE ABRIL

 

Desde 1948 tras la Primera Asamblea Mundial de la Salud, se propuso que cada 7 de abril se conmemorará el Día Mundial de la Salud, haciéndolo así desde 1950. Desde entonces, cada año en el mundo se llevan a cabo acciones afirmativas para el goce y el acceso a los servicios de salud, creando e innovando  programas de promoción.

Entender la salud como un estado dinámico y equilibrado de bienestar físico y psicológico, refleja una mirada actualizada e integral de las necesidades de las personas, impulsándonos a repensar los servicios de salud que se brindan, las oportunidades laborales, educativas y económicas en general y,  que en la complejidad dan testimonio de la salud como un todo integral, presente en cada etapa de la vida.

 

Así mismo es importante reflexionar ¿Qué entendemos por salud?...

 

Por años, se ha pensado la salud como sinónimo de bienestar físico, donde se vincula exclusivamente la ausencia de enfermedades a un estado completo de salud, sin embargo concebirla, como un todo integral y complejo, implica reconocer que no solo es la ausencia de padecimientos o afecciones, sino un estado que implica el aspecto físico, la nutrición, la higiene, la salud mental, el autocuidado que tiene que ver con actividades recreativas, convivencia interpersonal, vivir en un ambiente limpio y saludable, así como tiempo para la vida cotidiana.

 

La salud mental es la capacidad de las personas y los grupos para enfrentar los problemas que les presenta la vida con creatividad, así como la capacidad para expresar, dar y recibir afecto. Es también cuidar y cuidarse; aceptar las diferencias y enriquecerse con ellas; tolerar las limitaciones propias y de las y los otros, y también las que nos imponen las condiciones de vida, pero sin resignarse. La salud mental no es sólo la ausencia de trastornos mentales, sino saber vivir con buena calidad de vida.

Como se puede apreciar, la salud mental incluye un doble componente: el de nuestro bienestar como personas, que se centra en el componente psíquico, y el de nuestro bienestar en las relaciones con los demás, que se centra en el componente social. De todas formas, es necesario tener en cuenta que ambos aspectos están muy relacionados.

 

De esta manera sabiendo que la salud es un todo integral, es necesario identificar los cuatro factores fundamentales a partir de los cuales se puede lograr un buen estado de salud:

 

a) Mente saludable y adecuado manejo de emociones

b) Sueño y descanso apropiado

c) Ejercicio adecuado

d) Nutrición equilibrada

 

Está claro que buena parte de las recomendaciones y acciones preventivas en materia de salud son válidas tanto para hombres como para mujeres. Esto es así en aspectos como la alimentación, la actividad física, la prevención de adicciones o el cuidado de la salud.

 

Aún así, es necesario reconocer que la salud de la mujer merece una atención específica. Por un lado, porque algunas características biológicas las hacen diferentes y demandan una atención especial. Por otro lado, porque el rol protagonista que a las mujeres se les ha asignado tradicionalmente en el cuidado del resto de los integrantes de la familia ha hecho que muchas veces dejaran en un segundo plano el cuidado de su propia salud.

 

Es importante ahondar en que existen aún rezagos importantes, estructurales y coyunturales que dificultan que niñas,  niños y mujeres accedan a servicios especializados y por tanto no puedan gozar de un estado de salud integral, entre los cuales se destacan:

 

 • Naturalización de patrones de conducta que limitan la satisfacción de necesidades de las mujeres, siendo real o potencialmente “esclavas del ámbito privado”. Socialmente se les ha asignado el ámbito doméstico como espacio de su ejercicio, restringiendo el libre goce de su cuerpo, el reconocimiento de límites, necesidades y potencialidades, y limitando el acceso a los servicios de salud.

 

• Delimitación del papel de la mujer como reproductora, faltando al reconocimiento del placer, erotismo y libertad de ejercer su sexualidad así como decidir sobre su cuerpo.

 

• Factores ambientales que repercuten directamente en el estado de salud física, tales como la contaminación, la calidad del agua, el tiempo de traslados y calidad en servicios públicos como el transporte.

 

De esta manera, en la actualidad hay problemas de salud que particularmente afectan a las mujeres, tales como el incremento de los índices de cáncer de mama, transmisión del Virus del Papiloma Humano, VIH y otras ITS, así como falta de identificación del autocuidado, revisiones especializadas, seguimientos médicos y psicológicos, entre otros.  En relación a niñas y niños, prevalecen condiciones de pobreza, rezago educativo, malnutrición, falta de atención a necesidades especiales, escasa  o nula identificación de libertades y potencialidades, así como otros de carácter ambiental.

 

Resultados todos ellos, de las condiciones de vida y poco acceso a servicios públicos de salud, demostrando la escasa perspectiva de género y visión incluyente que se tiene en los diferentes órganos de protección de este derecho fundamental.

 

Estas y otras identificaciones reflejan la imperante necesidad de generar nuevas y mejores estrategias de promoción para que se garanticen todos los servicios de calidad y expeditos ante las necesidades de las mujeres, niñas y niños, reconociendo la ineludible reforma coyuntural (social, económica, política y cultural) desde el gobierno, la sociedad y las organizaciones de la sociedad civil.

 

En el trabajo constante de abatir estos rezagos, la Red Nacional de Refugios A.C. a través del trabajo coordinado con los espacios especializados de atención a la violencia de género y/o familiar, facilita acciones de empoderamiento de las mujeres. Dicho empoderamiento implica una revisión de su ser, tomar decisiones libres y responsables, reconocer sus derechos y necesidades, identificarse y proyectarse para generar proyectos de vida dinámicos y con estabilidad. Así, los refugios contribuyen a la salud integral de las mujeres, otorgando nuevas oportunidades de visualizar el mundo, uno libre e igualitario.

 

Atender la violencia desde los refugios y los centros de atención externa, en el trabajo con mujeres, niñas y niños, implica dar atención integral a la salud. En estos espacios mujeres, sus hijas e hijos, reciben atenciones especializadas, que proveen de acciones para la atención a su integridad física y emocional, tales como una nutrición adecuada, autocuidado, identificación de necesidades, proyecto de vida, trabajo terapéutico especializado y finalmente, reconocerse como sujeta y sujetos de derechos, a la salud, a la educación, a la libertad y a una vida libre de violencia.

 

En este mes, la Red Nacional de Refugios A.C., invita a sumarnos a favor de la salud integral de las mujeres, niñas y niños del país, como parte del trabajo constante a favor de sus derechos, promoviendo acciones efectivas, reales y propositivas. La primer propuesta, escucharnos.

 

 

 

“La primera riqueza es la salud.”

Ralp W. Emerson

 

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